Hoy me encuentro en una ciudad que me encanta, Sevilla. Que tiene un color especial y algo que busco es un Sexshop Sevilla desesperadamente, que alegre mi instancia en el hotel. Sí, como algunos de ustedes ya sabrán, me gusta viajar por toda España a mi edad ya no tan jovencita. Soy una mujer más que cuarentona, harta de muchas cosas, divorciada y que ahora, por primera vez, disfruto de los placeres que me ofrece la vida.

En concreto, mi fetiche máximo es visitar todas las tiendas eróticas que pueda, físicas y también tengo mis preferidas online. Porque quedar con chicos, bueno hombres ya a mi edad, eso para mí no es dificultad. Lo puedo hacer relativamente fácil, en cualquier pub o bar que frecuente o simplemente en alguna app de citas. Mi pasión son los juguetes eróticos, el placer que me proporcionan en la soledad de mis lujosas habitaciones de hotel.

Y cansada de todo el día, me quitaré las medias y podré descansar en mi cama bien grande de este hotel sevillano. Desde siempre me atrajo el lujo y el buen estilo, y esto lo es. Así que unos buenos consoladores de colores y unas vaginas de silicona para que algún amigo disfrute con ellas, eso nunca me puede faltar. Me enloquece ver a un hombre joven saborear su masculinidad.

SexShop Sevilla un encanto al alcance de mis placeres ocultos

Como toda mujer, madura ya a mi edad, tengo mis fantasías más escondidas y placeres que aún debo explorar. Una mujer está en constante búsqueda de su más íntimo deleite. He entrado ya en algún lugar del deseo más prohibido, del gozo sin recorrer. Porque la ciudad anterior fue la madrileña, y ahí compré vibradores Madrid para mi propio disfrute. Y vaya si los gocé. Y ahí conocí a un hombre más joven que yo.

Era apuesto, fuerte y muy amable, era quién me atendía para comprar mis productos sexuales. Tengo que reconocer que todo aquel elenco y reparto de dildos, muñecas de silicona, preservativos, objetos para practicar BDSM, todo aquello que me rodeaba me calentaba por momentos. Pero su voz y sus manos, me encantaron sus manos, me puso malísima mientras me detallaba las funciones y características del juguetito que compré. Eso, otro día lo explicaré.

Pero hoy estoy aquí, en el sex shop Sevilla que busco con ansiedad porque la habitación de hotel ya la tengo, y ahora me quiero comprar un detalle para mi vagina personal: un satisfyer Pro, succionador de clítoris. He visto y he oído muy buenas cosas de él, y lo quiero probar. Porque si no lo puedo comprar online, lo haré físicamente, y quién sabe si aquí algún sevillano en tu tienda erótica, será tan amable como mi anterior joven madrileño. Hoy me quito mis tacones y descanso ya tranquila en mi hotel.

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