Siempre me gustó la costa, el mar, la brisa marina, así que en busca del sexshop Malaga que desde hace tiempo lo tengo en mente. Aquí en Marbella, Mijas, Fuengirola, Benalmádena, Veléz-Málaga, Torremolinos, Estepona, el Rincón de la Victoria y Antequera, desde estos bonitos sitios me encuentro hoy. Y no sé por qué pero me apetece la combinación de dildo rosa con sujetador rosa. 

Mi gran pecho a veces es una molestia por el exceso de peso, supero con creces la talla cien e incluso cuando estoy en la tienda, sufro percances. ¿Por qué, se pueden preguntar?, lo cierto es que las chicas que me atienden a veces incluso hasta se sonrojan. Me pasó en sexshop Malaga, pero en concreto Torremolinos, en una boutique exclusiva para señoras de altos vuelos y bajas pasiones. Y aquí estaba yo.

Bueno, boutique, para ser precisa es un sexshop elegante y distinguido. Porque en realidad, lo que en él hay eran puros y duros consoladores, vibradores XXL, dildos, arneses y condones para los más dotados. Así que de exquisito hasta donde acaba la finura, y empieza lo rudo, duro y bravo. Que es lo que a mí, me va. Lo bravo. Como el toro español.

Sex shop Malaga para comprar sujetador rosa y dildo

Y la chica tendría unos veinte años, morena, educada y bonita. Yo, algo más madura, casi rozando la cincuentena, en este sex shop Malaga desconocido. Y no sabía muy bien por dónde empezar. Así que fui directa al grano y le pedí un sujetador rosa y un dildo del mismo color. La chica me preguntó la talla de mi pecho. Y la verdad ni lo sé, supera la cien, pero a veces según el sostén es 110, 120, así que le dije que no lo sabía a ciencia cierta.

Me dijo, pues, qué hacemos, y yo le contesté que lo mejor era que me viese la talla y tamaño en directo. Y ahí nos fuimos para el probador y me deshice de todo el top que llevaba, el jersey. Y cuando me desenmascaré las tetas: "Uhmmm vaya, son realmente grandes y ...",me dijo, a lo que le respondí: "y qué...?". 

Y preciosas, acertó a decir finalmente la joven. Preciosa era ella, inocente, atractiva, morenita y más joven que yo. Le invité a vérmelas de cerca y la verdad es que ella se olvidó de su trabajo como dependienta. Me enloqueció observarla tan de cerca, tan próxima, me recordaba a mi visita al sexshop Calatayud de hace unas semanas; por el aroma que desprendía. Era el mismo que olía en el Paseo Cortés de Aragón de Calatayud, fresco y sano. Pude ver a unos centímetros de mi cara, su más incisiva juventud, ansiosa de experiencias primerizas. "Prueba!". Le dije de forma descarada.

Lo siguiente, lo dejo para otro momento. Fue realmente excitante.

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