Pídeme tu segundo deseo en el sexshop Castellon, tu 2 pecado, pensaba, mientras paseaba por la empedrada Peñiscola. Los calores me entraban, la fever y fiebre erótica me inundaba. Como sabrán soy madura excitable al máximo, buscando mi tienda erotica en cualquier ciudad de España. Viajo sin cesar. Sin César, que es mi marido pichafloja que dejé tras años de arduo matrimonio. Y hoy estoy libre de nuevo, como una ave nocturna, como una paloma sin mesaje, mensajera.

Y desde mi querido Sex Santander que lo he dejado hace un día, vengo volando hasta Castellon de la Plana, la tierra de los musicales de Benicasim. Y cómo no, de las calles genuinas y adoquinadas de Peñíscola. Todo, unido al salitre marítimo de la Costa del Azahar y su balneario que quita el sentido. 

Pero queridos lectores, como algunos de ustedes ya sabrán, lo que me conmueve y mueve, son los juguetes. Los eróticos en concreto, las tiendas eróticas y sex shop Castellon que es donde hoy me encuentro. Y por qué no, las máquinas expendedoras de productos sexuales, que durante las 24 horas, también hacen su servicio.

Sex Shop Castellon en busca del pecado de diversión

Desde que me separé vivo mi sexualidad en toda su plenitud, me adentro por las ciudades más emblemáticas de toda la geografía española, en busca de nuevos placeres. Me enloquece el morbo de los sexshops, que son tan diversos por todo. Aunque las tiendas virtuales también me gustan, porque recibo mi placer en 24 horas y bien calentito. 

De cualquier  modo, en todos ellos, con la cantidad tan ingente y descomunal que ofrecen, me pierdo en mi fantasía de madura calentorra. Siempre pago seguro con Paypal o tarjeta si compro online: vibradores, dildos, succionadores, estimuladores de clítoris, muñecos eróticos o potenciadores de la libido femenina; para aumentar mi deseo sexual. Y todo ello, me muestra lugares todavía ocultos dentro de mí.

De todas formas, es cuando entro y me adentro en tiendas físicas de juguetes sexuales, cuando toda yo me estremezco. Me revuelvo en mi interior, y sin querer mojo mis braguitas blancas o tangas que lleve en ese momento.

En resumen, aquí, todavía no me ha ocurrido ninguna anécdota, ya que estoy recién llegada y divisando toda la costa mediterránea desde mi balcon de hotel, en Peñíscola. He desayundo perfecta, comido mejor, y ahora estoy repasando en mi Google Maps para ver qué sex shop Castellon puedo visitar. Para esta noche, un homenaje poderme dar. Sin más, nos veremos en otra ciudad.

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