Pasion maduras: mi locura mi censura

Buscando en el baúl de los recuerdos llegué hasta mi pasion maduras, españolas y amateurs como mi tia Calatina. No sé por qué tiene ese nombre más feo que una nevera por detrás. Supongo que sus tatarabuelos serían de la Grecia antigua o de la Roma más latina, Catalinae parecía más bien. Pero el caso es que le pegaba ni que pintado ese nombre. Un nombre antiguo, de mujer mayor, de señora pasada por la cama y sobre todo, lo que más me inspiraba: de madura con las tetas grandes.

Debo ser un obseso de las ubres grandes, tetas colgantes o sobaos en el pajar de mi abuela. Pero cuando veo una mujer con las tetazas enormes me pongo burro como un tonto en un vestuario femenino. Es así como llegué a la conclusión que me gustan con pasion maduras como mi tia Catalina. No es una mujer muy agradable a la vista, su cara no es una belleza precisamente. Pero despierta un empalme masculino que muchas guapas lo quisieran.

Y yo creo, en mi humilde opinión, que si una mujer tiene que tener algo, es despertar calentura en los hombres. Porque si no, para qué es una mujer. La mujer está hecha para el macho español como este sobrino caliente por su tía exigente.

Sobrino caliente con pasion maduras como Catalina

Así, desde hace años me mataba a pajas pensando un día en tener algo como mi tía. Tanto es así que me decanté solo y exclusivamente por buscar maduras aquí en Girona y por Barcelona también. Mi idea era, ya que de momento no puedo montar a mi tita tetona, buscar una sustituta por el momento. Pero no la encontré, qué difícil es hacer el amor en un simca mil pero como una cincuentona de verdad.

Fue imposible, lo intenté de todas maneras, ninguna quería nada conmigo. Fui a discotecas donde pudiera encontrar cuarentonas, cincuentonas, pero este barbilampiño no tenía donde mojar el churro. Hasta con una profesora hice un intento, pero nada. Y luego me recorrí alguna web de citas para encontrar pareja. Uf, ahí menos todavía, Meetic, Tinder, Badoo, todo fakes y bots. No pude ni por teléfono hablar con ninguna, qué triste, ni contactar con una madura. Se creen diosas o algo así. Y son como yo, pero con raja.

Mi tía de momento sigue ahí, intacta, ya os contaré cómo evoluciona porque yo lo sigo intentando. Y por lo que sí me he decantado y cierto es, que siempre hablo con una madurita de verdad y española, es por la línea erótica. Sí, eso que parece pasado de moda pero no lo está. Puedo pagar con Bizum, tarjeta o Visa y de repente, como por arte de magia aparece al otro lado, una mujer de verdad. Y hablo con ella. Menos mal!

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