Llegados a este punto tengo que decir que me encantan las historias de cornudos españoles que disfrutan ver a sus mujeres con otros. Sus queridas esposas que siempre han estado a sus órdenes, esta vez están liberadas dueñas de sus propias vidas. Como las escorts Lloret de Mar, o por qué no, las tal mal afamadas putas en Lloret de Mar, tan perseguidas como queridas. Tengo que romper la lanza a favor de la voluntad más profunda y verdadera de la mujer. ¡Que haga lo que quiera!
Si quiere ser puta, que lo sea, si quiere ser una reprimida toda la vida que lo sea también, una estrecha como me decían a mi, pues que lo sea. Y que no vengan con prejuicios lingüísticos dirigidos a las palabras tan denostadas como hipócritamente insultadas, como digo, son puta o escort, o mujer de compañía. Compañia de qué? de baile? Que cada una haga con su cuerpo lo que quiera.
Voluntad femenina y gusto por cornudos españoles
Por eso, no he decidido poner los cuernos a mi marido, porque a mi me gusta y a él todavía más. Es un morbocornudo más de España, de Girona y en concreto en Lloret de Mar que es donde residimos. Nos encanta ir a la playa Cala Sa Boadella, playa nudista aquí en Lloret. Me pone cachondísima cómo me miran los tíos y las tías. Y a mi marido más. Es uno de los cornudos españoles que disfruta dejando a su mujer ser lo que le dé la real gana.
Todo lo hago por mi satisfacción personal, me meto en los chats de casadas, en los telefónicos para hablar con hombres que ni conozco. Y me masturbo en una línea erótica cornudos que la gozo cuando quiero. Mi esposo me escucha o le pongo a hablar con los jóvenes que me dicen guarradas por teléfono.
Es una gozada poder hacerme selfies picantes para ellos, mostrarles mis encantos, tetas al descubierto y culo empinado, porque sé que un día esto se acabará.