Caminando por la ciudad de Girona, vi una tienda con colores llamativos que ponía arriba en un gran letrero: "Sex shop Girona". Ni corta ni perezosa volvía a entrar en una tienda erótica que tanto me gustan. Estoy viajando por toda España y especialmente son este tipo de lugares los que me gusta recorrer.
La dependienta era una chica más jovencita que yo, era morena, rellenita, muy pintada, y con ropa ajustada negra. Se entreveía un gran escote y un perfecto canalillo. A mí me gustan desde siempre los hombres, pero he de reconocer que era una mujer de lo más sensual.

Sex shop Girona con luces coloridas llamativas

Me preguntó qué quería y yo naturalmente le dije que estaba mirando por la tienda, me estaba dando una vuelta y miraba tras las vitrinas. Esos vibradores grandes y seguro con motor incluido, con pilas me refiero. Me calentaba solo de ver el grosor y tamaño. A la dependienta la notaba cerca mientras observaba detenidamente la gran variedad de consoladores.

De hecho, estaba detras de mí, porque la podía ver reflejada tras el cristal del escaparate, de una especie de vitrinas internas en la tienda erótica, como pequeños armarios. Y yo lo cierto es que me quedaba absorta con su pecho, su escote era espectacular y sospechaba dos grandes tetas cubiertas de esa ropa negra.
Para finalizar este momento, ella se acercó más por detrás, no sé que pretendía, ya que yo estaba mirando y curioseando. Pero en aquel sexshop Girona muy colorido y solitario estábamos ella y yo solamente. Dos desconocidas y sin decir mucho. A decir verdad, estábamos calladas. Seguirá en mi próximo sex shop.

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