Paseando por Lloret no encontré ni un sexshop Lloret de Mar, ¡con las ganas que tenía de jugar con mi marido! Mi querido esposo ha tenido que esperar en el hotel a dos velas, porque no me podido conseguir lo que me ordenó. Ya que él y yo somos una pareja liberal, pero llevamos un dominio y sumisión 24/7. Porque nos conocimos por esa razón, él es dominante y yo sumisa, con lo cual es mi Amo y yo, su esclava directamente. Lo siento para aquellos que no lo entiendan pero es una forma de vida, de sentir y de placer.
Por eso paseando por estas bonitas calles de Lloret de Mar, llenas de extranjeros, de chicos juveniles rubios y muy apuestos. Los miro y los deseos más sucios me vienen a mi mente. Como sería por ejemplo coger a un joven inglés de estos que van sin camiseta y proponerle algo indecente. Poder venir a nuestra habitación ya que nos hospedamos precisamente en el Hotel Amatista. Y hacer juegos eróticos los tres: el joven, mi esposo Amo, yo y este joven intrépido. ¿O somos cuatro? Me pongo ya caliente camino al hotel.
Juegos eroticos a tres sin sexshop Lloret de Mar
De esta manera y todavía sin encontrar estos juguetes eroticos que me había ordenado mi esposo y Amo no pude más que hacerle un regalo. Ni corta ni perezosa me acerqué a un solitario joven que estaba sentado en el paseo y mirando al mar. Y yo, y mis dotes eróticas hicieron que pronto este extraño veinteañero se centrara en esta cincuentona más que caliente. Me sentía una Emmanuelle seductora de jóvenes. Así que cuando menos lo esperé íbamos los dos de paseo para el Hotel Amatista donde estaba mi marido.
Le llamé mientras estábamos de camino al hotel y me dijo ya por teléfono que estaba muy caliente esperando sus juguetes eróticos que me había ordenado: unas pinzas, una mordaza, un plug anal, un lubricante y unos condones. Y yo dije que no había encontrado este tal sexshop Lloret de Mar. Que en su lugar le traía una sorpresa muy especial. Me dijo: » pues dime lo que es porque estoy caliente perdido, hasta he llamado a una linea erotica barata para calmar mi sed». Le dije: «Eso no lo hagas, en un minuto estamos contigo». Seguirá. Historias de Nuri y Javier de viaje por Lloret.
